Dolor
Murió Taty Almeida, madre de Plaza de Mayo y un símbolo de la lucha por memoria y verdad en Argentina
Se llamaba Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, pero nadie la llamaba así. Sin quererlo, había conseguido eso que pocos consiguen, que se los conozca sin necesidad de pronunciar su nombre: ella era simplemente Taty y era una de las referentes de las Madres de Plaza de Mayo, un símbolo de la lucha por los derechos humanos en Argentina. A ese rol la había llevado la desesperada búsqueda de su hijo, desaparecido durante el terrorismo de Estado que prologó a la última dictadura militar en el país (1976-1983). Este domingo, Taty Almeida murió a los 95 años. Nunca pudo saber qué fue de su hijo, nunca pudo siquiera despedir sus restos.
“Las palabras no alcanzan, se nos quedan cortas, se nos hace un nudo en la garganta”, indicó el comunicado de Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora), al dar a conocer la muerte de Taty Almeida, quien permanecía internada en estado crítico en el Hospital Italiano de Buenos Aires. “Tan inmensa que no hay manera de contarlo. Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”.
Taty había nacido en Buenos Aires, en 1930. Se había formado como maestra de escuela y, con Jorge Almeida, su marido y de quien tomó el apellido, había tenido tres hijos. Su vida cambió por completo el 17 de junio de 1975. Aquel día, su hijo Alejandro fue secuestrado por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), la organización paramilitar que había iniciado la represión clandestina dos años antes. Desde entonces, continúa desaparecido. Alejandro Almeida tenía 20 años, estudiaba medicina en la Universidad de Buenos Aires y trabajaba en la agencia estatal de noticias Télam. También militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), una agrupación guerrillera de izquierda.
La búsqueda de su hijo reunió a Taty con tantas otras mujeres que atravesaban la misma angustia. Identificadas con pañuelos blancos sobre sus cabezas, desde 1977 desafiaron al régimen militar caminando en silencio alrededor de la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, para reclamar por sus hijos desaparecidos. Todavía hoy las Madres de Plaza de Mayo exigen “memoria, verdad y justicia” por ellos.
En los últimos tiempos, Taty Almeida se movía en silla de ruedas, pero eso no le impidió sostener sus reclamos. En la marcha del 24 de marzo pasado, cuando se conmemoraron 50 años del inicio de la dictadura, estuvo presente, sobre el escenario, ante una multitud. “Le demostramos a [Javier] Milei y compañía que no van a poder borrar la memoria. Son un Gobierno totalmente negacionista”, declaró entonces. Las diferencias entre los organismos de derechos humanos y el Gobierno ultraderechista de Milei son explícitas.
La referente de las Madres también se había mostrado en público en abril pasado, cuando fue distinguida como doctora honoris causa por la UBA. “Quedamos tres madres, nada más, y dos abuelas”, dijo ante un auditorio abarrotado, advirtiendo sobre el paso del tiempo para sus compañeras y para las integrantes de Abuelas de Plaza de Mayo, la organización que busca a los hijos de desaparecidos apropiados durante la dictadura. Aquel día, en la universidad, Taty recordó a su hijo y reivindicó su activismo político. “No hay que tenerle miedo a la palabra militancia”, dijo. “Militar es tener compromiso, ese compromiso que los 30.000 desaparecidos asumieron”. También remarcó entonces que “la lucha no termina, la lucha continúa” y formuló un pedido, a modo de legado: “Acuérdense lo que las Madres hemos dicho y hacemos, que la única lucha que se pierde es la que se abandona”.
La muerte de Taty Almeida despertó múltiples mensajes de consternación en Argentina. “Se ha ido una mujer formidable, irremplazable, una amiga, una hermana, a cuya ausencia tendremos que sobreponernos, tal cual ella hubiera deseado, que la lucha continuara”, indicaron las Abuelas. La agrupación Hijos, que reúne a descendientes de desaparecidos, recordó así a Taty: “La que más nos entendió y también retó, la que le ponía una sonrisa fuerte a todo […] Todavía falta saber qué hicieron y dónde está Alejandro. Su nombre en tu pañuelo, tu nombre en nuestra lucha. Lo seguiremos buscando con su familia. Porque la verdad tiene que llegar alguna vez”. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner también despidió a Almeida con un mensaje en sus redes sociales: “Luchadora incansable que honraste la vida. Hasta siempre querida Taty”.
Los restos de Almeida serán velados este lunes en la sede del Sindicato de las Telecomunicaciones (Foetra), en Buenos Aires. “Mamá quería ahí, en un sindicato, nada de Legislatura y nada de Congreso”, dijo al canal C5N su hija Fabiana Almeida. “Se fue dormidita”, contó, “no sufrió el último momento, y estuvo de la mano de mi hermano y mía”. La mano de Alejandro continúa esperando. (el pais de España)