Memoria e identidad
Cerro de Oro: La historia de un pueblo que se negó a desaparecer
âTodo comienza con un testamento, un papel antiguo fechado el 25 de agosto de 1775. En él, una mujer llamada Petrona Lucero pide ser enterrada en la Capilla Nuestra Señora del Rosario de Piedra Blanca.
Este simple deseo nos lleva a una historia fascinante de su madre, Beatriz González, quien en 1712 había recibido las tierras que hoy se conocen como Cerro de Oro. Esta herencia provenía de un hombre llamado Tomás Fernández, el dueño original de un vasto territorio que se conocía como el “Valle de Carpintería”.
El hecho de que una mujer, en una época dominada por hombres, tuviera en sus manos un territorio tan grande, demuestra el poder de decisión de las mujeres en la fundación de este lugar.
âLas tierras de la estancia original, que dieron origen a Cerro de Oro, tenían sus propios límites naturales. Al norte, el arroyo que hoy conocemos como El Molino (antiguamente llamado Sauce Viejo), y al sur, los "ojos de agua" cercanos a Los Cocos.
El nombre de Cerro de Oro es tan antiguo que, según los datos históricos, es incluso anterior a la toponimia de “Melo” (hoy Merlo).
Años más tarde, en 1995, se encontraron en el límite sur de la estancia, cerca de Los Cocos, restos arqueológicos que confirman que la zona ha sido un antiguo asentamiento humano por mucho tiempo.
âEsa identidad se mantiene viva hoy. Un cartero y repartidor de boletas notó en su época, desde fines de los 90, que los vecinos de Cerro de Oro se consideraban distintos y se referían a los del centro de la Villa como "la gente de Merlo"
Este sentimiento de ser una comunidad aparte tiene un origen muy claro: el agua. Cerro de Oro siempre ha dependido de sus propios arroyos para el riego de sus tierras.
âEsta autosuficiencia se hizo aún más fuerte en 1952, cuando la comunidad construyó una toma de hormigón con dique parrilla y canales de riego para reemplazar las viejas acequias.
Este sistema no solo garantizó el agua para sus cultivos, sino que también reforzó su independencia, uniendo a los vecinos en un proyecto común que los diferenciaba del resto de la Villa. (Por Sergio Escudero)