Historia puntana

El terremoto que sacudió San Luis: familias durmieron más de un mes a la intemperie

Ocurrió en mayo de 1936 y alcanzó una intensidad de VIII grados en la escala Mercalli. San Francisco del Monte de Oro, San Martín, Las Chacras y Villa de Praga estuvieron entre las localidades más castigadas. Las crónicas de la época hablan de casas destruidas, noches en plazas y calles y familias que, semanas después, todavía reclamaban carpas para protegerse del frío.
lunes 10 de agosto de 2026
Victimas del terremoto de 1936 en San Luis. Foto:  https://historiadesanfranciscodelmontedeoro.blogspot.com/
Victimas del terremoto de 1936 en San Luis. Foto: https://historiadesanfranciscodelmontedeoro.blogspot.com/

La tierra se movió con violencia. En la noche del 21 de mayo de 1936, un terremoto sacudió el norte de San Luis y dejó una huella que todavía forma parte de la historia sísmica de la provincia. El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) lo registra con fecha 22 de mayo y una intensidad de VIII grados en la escala Mercalli.

Los daños fueron considerables en San Martín, San Francisco del Monte de Oro, Quines, Villa de Praga y Las Chacras, en el extremo norte de la Sierra de San Luis. El movimiento llegó a sentirse también en otras zonas de Cuyo y Córdoba.

Pero detrás de los registros técnicos quedó otra historia: la de cientos de personas que salieron precipitadamente de sus viviendas, durmieron a cielo abierto y soportaron durante días las réplicas y los ruidos que llegaban desde el interior de la tierra.

CASAS AGRIETADAS

El investigador Mario Z. Camargo reconstruyó el episodio a partir de archivos históricos, fotografías y publicaciones periodísticas de 1936. Según esa investigación, el movimiento principal ocurrió alrededor de las 20:17 del 21 de mayo.

En San Francisco del Monte de Oro hubo derrumbes y numerosas construcciones quedaron agrietadas. Los habitantes abandonaron sus casas y buscaron refugio en patios, calles y plazas. Las réplicas continuaron y las crónicas describieron fuertes sonidos subterráneos durante los días siguientes.

Un enviado especial del diario La Reforma recorrió la región después del terremoto. Su descripción permite dimensionar lo ocurrido. “Más del noventa por ciento de los edificios de la población se encuentran seriamente afectados”, informó el periódico sobre San Francisco del Monte de Oro. Las paredes presentaban grandes grietas y algunas viviendas amenazaban con derrumbarse.

La situación también alteró la vida cotidiana. En una escuela del departamento San Martín, según las crónicas recopiladas por Camargo, la directora intentó continuar con las clases pese al estado del edificio. Los padres se negaron a enviar a sus hijos por temor a que la construcción se desplomara.

UNA NOCHE EN EL CORREO

Entre las historias que dejó aquella emergencia aparece la de Deovigildo A. Becerra, jefe de Correos y Telégrafos.

El edificio donde funcionaba la oficina había sufrido graves daños. Sin embargo, Becerra permaneció durante toda la noche en su puesto transmitiendo información a la población, según destacó La Reforma. En una época sin teléfonos celulares, redes sociales ni comunicaciones instantáneas, el telégrafo era uno de los pocos vínculos disponibles entre los pueblos afectados y el resto del país.

La emergencia no terminó aquella noche. Más de un mes después, todavía había familias viviendo afuera de sus casas. El 25 de junio de 1936, la Comisión Popular de Auxilio a los damnificados envió una carta al director de La Reforma. El reclamo era desesperante: todavía no habían conseguido suficientes carpas para alojar a quienes habían perdido sus viviendas o tenían miedo de regresar a ellas.

La comisión advertía que había “innumerables familias que duermen a la intemperie”, expuestas al frío del invierno puntano y a enfermedades.

LAS FOTOS DEL DESASTRE

El terremoto también quedó registrado en imágenes. La revista porteña Caras y Caretas publicó el 20 de junio de 1936 una cobertura gráfica sobre las consecuencias del sismo en el departamento San Martín.

Las fotografías mostraban la casa donde funcionaba la Escuela Nacional de Villa de Praga; el estado ruinoso de la vivienda de un vecino de San Martín; muebles de la Escuela N°151 de Las Chacras utilizados para improvisar un dormitorio y familias alojadas en carpas.

Una de las imágenes retrató a Carlos Genaro Rodríguez junto a su familia dentro del refugio improvisado donde vivían en Las Chacras. Otra mostró una carpa instalada en la plaza de esa localidad, donde intervenían efectivos del Ejército.

Las fotografías citadas por la investigación pertenecen a la edición N°1968 de Caras y Caretas, del 20 de junio de 1936, página 126.

LA NOTICIA LLEGÓ A EUROPA

La magnitud del episodio hizo que el terremoto trascendiera las fronteras argentinas. Diarios españoles reprodujeron informaciones llegadas desde Buenos Aires. El Sol, de Madrid, publicó el 29 de mayo una noticia bajo el título “Pueblo destruido por un terremoto” y aseguró que los habitantes de Las Chacras habían huido al campo.

Un día después, el periódico español Ahora informó sobre nuevos movimientos y describió a Las Chacras como una localidad reducida a escombros. También mencionó desprendimientos de grandes rocas en Paso Grande, San Martín y San Francisco del Monte de Oro.

En la ciudad de San Luis, mientras tanto, el terremoto se sintió con violencia. Algunos relojes se detuvieron y cayeron cornisas, aunque no se produjeron daños comparables con los registrados en el norte provincial. En El Trapiche, las crónicas mencionaron fuertes ruidos subterráneos.

UNA PROVINCIA SÍSMICA

Noventa años después, el terremoto de 1936 sigue siendo una referencia para estudiar la actividad sísmica de San Luis.

El INPRES ubica el evento en las coordenadas -32,600 y -66,000 y le asigna una intensidad VIII Mercalli. Investigaciones científicas posteriores continuaron estudiando aquel episodio y la relación entre los terremotos históricos y las estructuras geológicas activas de las Sierras Pampeanas.

El Observatorio Sismológico del CONICET también incluye al terremoto puntano de 1936 entre los acontecimientos que demostraron la capacidad de las Sierras Pampeanas Orientales para producir sismos importantes.

Aquella noche de mayo quedó registrada en los sismógrafos y en los diarios. Pero también quedó en escenas mucho más pequeñas: familias sacando sus muebles de casas agrietadas, chicos sin poder regresar a la escuela, vecinos durmiendo bajo carpas y un jefe de Correos que decidió permanecer toda la noche dentro de un edificio dañado para que la información siguiera circulando.

FUENTES

Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), registro de terremotos históricos de la República Argentina; Mario Z. Camargo, Historia de San Francisco del Monte de Oro: El terremoto de San Luis (1936), investigación realizada con documentación del Archivo Histórico de San Luis y publicaciones de La Reforma, La Opinión, El Orden, Caras y Caretas, El Sol y Ahora; Observatorio Sismológico del CONICET; trabajos científicos recientes sobre sismicidad en la provincia de San Luis.

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