Debate en el senado
Tierras quemadas en la mira: buscan habilitar nuevos usos tras incendios y crece la polémica
Fuego y negocio. El debate por la ley de tierras dio un giro en las últimas horas: mientras el capítulo sobre extranjerización quedó fuera de discusión, tomó protagonismo un punto igual de sensible, el futuro de las tierras afectadas por incendios.
El proyecto que se debatirá en el Senado apunta a modificar la actual Ley de Manejo del Fuego, con un cambio central: habilitar nuevos usos sobre superficies incendiadas que hoy están protegidas por largos períodos.
QUÉ CAMBIARÍA
La normativa vigente, modificada en 2020, establece restricciones estrictas para evitar la especulación. Prohíbe cambiar el destino de tierras quemadas durante décadas: hasta 30 años en áreas rurales o productivas y hasta 60 en zonas protegidas. La reforma busca recortar esas limitaciones.
En términos concretos, abriría la posibilidad de que terrenos afectados por incendios puedan volver a utilizarse para actividades agrícolas, ganaderas, forestales o incluso desarrollos inmobiliarios en plazos mucho más cortos. Ese es el corazón del cambio.
EL ARGUMENTO OFICIAL
Desde el oficialismo sostienen que la ley actual castiga a propietarios que sufren incendios accidentales y bloquea inversiones productivas. Plantean que el foco de la política pública debería estar en la prevención, el control y la investigación del fuego, y no en restringir el uso posterior de la tierra durante décadas.
LAS ALERTAS
Del otro lado, especialistas y organizaciones ambientales advierten que esta flexibilización puede tener consecuencias profundas. El principal temor es que habilitar rápidamente nuevos usos sobre tierras quemadas incentive incendios intencionales, especialmente en zonas donde el valor inmobiliario o productivo es alto. El dato que sobrevuela el debate refuerza esa preocupación: en Argentina, el 95% de los incendios tiene origen humano, y una parte significativa responde a acciones deliberadas.
UN DEBATE QUE SIGUE ABIERTO
Aunque la discusión por la extranjerización de tierras quedó momentáneamente fuera del proyecto, el eje ambiental y productivo sigue en el centro de la escena. Y con una pregunta de fondo que atraviesa el debate: qué hacer con la tierra después del fuego.