2025-11-07

Dolor, memoria y homenaje

Tragedia en las Altas Cumbres: a 30 años del accidente aéreo que conmovió a la Argentina

El 8 de noviembre de 1995, un avión Fokker F-27 de la Fuerza Aérea Argentina se estrelló contra un cerro de las Altas Cumbres cordobesas, dejando un saldo de 52 víctimas fatales. A tres décadas del siniestro, el recuerdo de los tripulantes sigue vivo en una gruta construida en el lugar del impacto.

El 8 de noviembre de 1995 quedó grabado como uno de los días más trágicos de la historia aeronáutica argentina. Esa noche, a las 20:30 horas, el avión Fokker F-27 TC-72 de la Fuerza Aérea Argentina impactó contra uno de los cerros de las Altas Cumbres, en Córdoba. A bordo viajaban 52 suboficiales que se dirigían a la Escuela de Aviación Militar para celebrar los 25 años de su egreso. Ninguno sobrevivió.

La aeronave había despegado desde el Aeropuerto General Mosconi, en Comodoro Rivadavia, con destino final a Córdoba Capital. Antes de continuar el vuelo, realizó una escala técnica en San Luis para recargar combustible y efectuar una revisión mecánica. Sin embargo, un frente de tormenta que se aproximaba demoró la partida.

Ante el mal tiempo, la tripulación decidió modificar el plan de vuelo: sobrevolar el frente de lluvia, esquivarlo por el sur, pasar por Río Cuarto y desde allí dirigirse a Córdoba. La decisión resultó fatal. Despegaron desafiando las condiciones meteorológicas y el avión no logró superar la altura de los cerros, de unos 2400 metros. A las 20:30, el Fokker impactó a más de 400 kilómetros por hora en la Quebrada de Irma. La investigación posterior determinó que la causa fue “error humano del conductor”.

El impacto fue devastador. La aeronave, cargada de combustible, ardió durante dos horas pese a la intensa lluvia, que se prolongó por más de un día. Las malas condiciones climáticas impidieron el acceso de helicópteros, por lo que los 150 socorristas que participaron del operativo demoraron ocho horas en llegar al lugar, ingresando por San Javier.

De las 52 víctimas, solo 16 pudieron ser identificadas. Los restos restantes fueron sometidos a un cremado sanitario y las familias recibieron urnas con cenizas simbólicas.

Con el paso del tiempo, familiares y camaradas de las víctimas construyeron en el sitio del siniestro una gruta en honor a la Virgen de Loreto, patrona de la aviación. Allí, una cruz de cinco metros se alza como guía y señal para los visitantes. A su alrededor se conservan restos del fuselaje, fotografías, placas y mensajes que mantienen vivo el recuerdo de aquellos 52 hombres que perdieron la vida cumpliendo su deber.

Hoy, al cumplirse 30 años de aquella tragedia, las Altas Cumbres siguen siendo testigo del dolor y del homenaje perpetuo de quienes no olvidan.

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