2025-06-06

Investigación

Docente detenido por el crimen de un comerciante oriundo de San Luis en Río Cuarto

Alexis Klavora fue hallado muerto en su departamento tras un incendio. La autopsia reveló que fue atacado con un arma blanca. La Justicia acusa a un profesor y delegado gremial de haber cometido un homicidio “criminis causae” para ocultar otro delito.

La muerte de Alexis Ezequiel Klavora, un comerciante de 42 años oriundo de San Luis y radicado en Río Cuarto, comenzó como una tragedia confusa y terminó revelando un crimen estremecedor. Lo que al principio parecía un incendio accidental, derivó en una causa por homicidio doblemente calificado. El principal acusado es Alberto Andrés Manara, un docente de Lengua y dirigente sindical, quien fue detenido e imputado como presunto autor del asesinato.

El hecho ocurrió el domingo 1º de mayo en el edificio “Coronado”, ubicado en Constitución 567, pleno centro de Río Cuarto. Al mediodía, vecinos detectaron humo negro saliendo del departamento 4º E y dieron aviso a los bomberos. Al ingresar, los rescatistas encontraron el cuerpo sin vida de Klavora en el baño.

La autopsia confirmó que murió por asfixia provocada por el fuego, pero también presentaba heridas de arma blanca superficiales. En un principio, se barajó la hipótesis de un siniestro doméstico, pero el análisis de cámaras de seguridad del sector cambió el rumbo de la investigación.

Las imágenes captaron a un hombre ingresando al edificio con un morral en la madrugada y saliendo horas después con una mochila. Vecinos también declararon haber escuchado ruidos extraños, discusiones y un portazo. Además, en el departamento no se encontró la llave de la víctima, su celular ni su notebook, lo que hizo suponer un posible robo.

El miércoles, el fiscal Pablo Jávega ordenó la detención de Alberto Andrés Manara, de 42 años, domiciliado en Roma 1063. Es profesor en escuelas públicas locales y delegado de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC). Fue imputado por homicidio doblemente calificado: por usar fuego como medio que puso en peligro a terceros y por “criminis causae”, es decir, asesinar para ocultar otro delito.

Según la Fiscalía, Klavora habría permitido el ingreso del agresor, ya que no había signos de violencia en las cerraduras. Una hipótesis apunta a que la víctima podría haber tenido en su poder dinero de la recaudación del comercio donde trabajaba. Aún no se recuperaron varios objetos personales.

En el allanamiento del domicilio de Manara, se secuestraron prendas y dispositivos electrónicos. No trascendió si entre ellos estaba el celular de Klavora. Al momento de la detención, el acusado simuló haber ingerido una sustancia tóxica, por lo que fue trasladado al hospital. Los médicos confirmaron que no presentaba signos de envenenamiento.

El fiscal no descarta que el móvil haya sido económico, y por el momento no hay otros sospechosos. La causa sigue bajo secreto de sumario.

(Fuente: La Voz)

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