Pasión, fe y fútbol
El Templo de Merlo: donde la fe y la pasión por San Lorenzo se encuentran
En el corazón de Villa de Merlo se erige un edificio que no solo es el centro de la devoción local, sino también un emblema de la unión entre el deporte y la espiritualidad: el Templo Nuevo. Este santuario, que comenzó a edificarse en 1995 , es conocido por ser la iglesia más imponente de la ciudad y, para los hinchas de San Lorenzo, tiene una conexión especial y casi mística. Lo que hace a este templo único es que su techo, sostenido por tablones de madera del antiguo estadio del Club Atlético San Lorenzo de Almagro —el Viejo Gasómetro— , lleva consigo una historia de pasión, coincidencias y devoción.
El Viejo Gasómetro fue inaugurado en 1916 y se convirtió en el primer estadio del club, fundado por el padre salesiano Lorenzo Massa. Su nombre se debía al parecido de su estructura con los gasómetros, enormes depósitos de gas que adornaban la ciudad en aquel entonces. El estadio cerró sus puertas en 1979 por orden de la dictadura militar, y sus tablones pasaron a manos de un ingeniero, quien los recibió como parte de pago por su participación en la construcción del Nuevo Gasómetro.
Fue entonces cuando la historia se cruzó de manera inesperada con la espiritualidad. El ingeniero habló de estos tablones con el sacerdote David Picca, quien en ese momento estaba a cargo de la iglesia de Villa de Merlo y era conocido por su fervor como hincha de San Lorenzo. Picca, que combinaba su labor religiosa con una pasión por el fútbol que muchos compartían en la ciudad, propuso utilizar la madera para la construcción del nuevo templo. Así, en una maniobra que pareció guiada por un destino divino, los tablones fueron transportados en camión desde Buenos Aires a Merlo y se incorporaron como parte de la estructura del techo.
“Fue un esfuerzo mancomunado del gobierno, de empresarios locales y de la comunidad entera”, recordó Picca en una entrevista años atrás. “No deja de ser significativo que los tablones de un club que nacieron de un cura terminen hoy en una iglesia”. Y así, lo que fue un sueño de comunidad se materializó en el Templo Nuevo, de capacidad para 600 personas, a una cuadra de la plaza de Merlo.
La iglesia es también un tributo a la devoción de los hinchas, muchos de los cuales aseguran que no son pocos los merlinos que rezan mirando hacia el techo , como si estuvieran rendidos a la presencia de un dios futbolero. En la fachada del templo, no faltan las gigantografías del Papa Francisco, otro ferviente hincha de San Lorenzo, recordando a todos la profunda conexión entre la fe y la pasión.
El Templo Nuevo, con sus tablones sagrados, es un símbolo de cómo la historia del fútbol y la religión pueden entrelazarse en un lugar donde la comunidad guarda con orgullo un pedazo de la historia de San Lorenzo, llevándola, casi de manera celestial, más cerca del cielo.