Educación, encierro y eco

Entre aulas virtuales y condenas: uno de los rugbiers por el crimen de Báez Sosa cursa en la UNSL

Ciro Pertossi, condenado a prisión perpetua por el asesinato de Fernando Báez Sosa, se inscribió en una carrera a distancia en la Universidad Nacional de San Luis. El dato, revelado por Infobae, vuelve a poner en escena a los condenados, esta vez lejos de la madrugada de Villa Gesell y más cerca de una rutina académica atravesada por el encierro.
jueves 02 de abril de 2026
Plano general del juicio realizado en Dolores en 2023, donde fueron condenados los ocho rugbiers por el crimen de Fernando Báez Sosa. Hoy, algunos de ellos transitan una nueva rutina desde la cárcel, con estudios universitarios a distancia.
Plano general del juicio realizado en Dolores en 2023, donde fueron condenados los ocho rugbiers por el crimen de Fernando Báez Sosa. Hoy, algunos de ellos transitan una nueva rutina desde la cárcel, con estudios universitarios a distancia.

En silencio, sin cámaras ni tribunales, uno de los nombres más resonantes de un caso que conmovió al país reapareció en un ámbito inesperado: un foro estudiantil. Allí, con un tono neutro y sin apellidos, “Ciro, de 25 años”, se presentó como un alumno más. La escena podría haber pasado desapercibida si no fuera porque detrás de ese mensaje estaba Ciro Pertossi, condenado a prisión perpetua por el crimen de Fernando Báez Sosa.

Según publicó Infobae, Pertossi comenzó a cursar la carrera de Análisis y Gestión de Datos en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), bajo modalidad a distancia. En su breve presentación, evitó referencias a su situación judicial: dijo vivir en La Plata, trabajar y estudiar. No mencionó que esa ciudad es, en realidad, el lugar donde cumple su condena.

El dato no es aislado. Otros cinco condenados por el mismo hecho también iniciaron estudios universitarios desde la cárcel. Máximo Thomsen y Enzo Comelli —ambos con perpetua—, junto a Blas Cinalli y Lucas Pertossi —con penas de 15 años—, eligieron la carrera de Derecho en la Universidad Nacional de La Plata. Las cursadas y evaluaciones, según fuentes del Servicio Penitenciario Bonaerense citadas por Infobae, se realizan de manera virtual.

La escena académica convive con el peso de una causa que sigue abierta en lo simbólico. A más de seis años del ataque ocurrido en enero de 2020 en Villa Gesell, las voces de los condenados emergen esporádicamente, como en la reciente entrevista televisiva de Lucas Pertossi. Allí describió la conducta posterior al hecho con una frase que incomoda: “Actuamos como si nada hubiera pasado”.

En ese mismo testimonio, expresó arrepentimiento, aunque centrado en su falta de intervención: “Me arrepiento de no haber hecho nada”. También insistió en que no hubo planificación previa y calificó lo ocurrido como una “tragedia que se fue de las manos”, una línea discursiva que ya había aparecido durante el juicio.

El proceso judicial, que culminó en febrero de 2023 en Dolores, dejó condenas diferenciadas pero una estrategia de defensa común. Ese punto hoy es objeto de cuestionamientos. La nueva presentación judicial impulsada por Ignacio Juan Domingo Nolfi plantea la nulidad del proceso en el caso de Lucas Pertossi, al considerar que la defensa colectiva encabezada por Hugo Tomei no contempló las diferencias individuales entre los acusados, generando un posible conflicto de intereses.

Mientras tanto, lejos del ruido mediático que marcó el juicio, la rutina carcelaria incorpora ahora clases virtuales, trabajos prácticos y exámenes por Zoom. En ese cruce entre educación y encierro, los nombres del caso Báez Sosa vuelven a circular, esta vez en listas de estudiantes, foros académicos y plataformas digitales.

Un escenario que no borra lo ocurrido, pero sí lo desplaza: de la violencia extrema a una cotidianeidad que, para muchos, resulta tan incómoda como difícil de asimilar.

 
 
¿Que opinión tenés sobre esta nota?