Villa de Merlo
10 años, 10 hitos: Del proyecto al campus, la infraestructura acompañó el crecimiento de la UNLC
Una universidad no se construye solamente con carreras y estudiantes. También necesita espacios donde enseñar, investigar, encontrarse y desarrollar la vida académica.
A medida que la Universidad Nacional de los Comechingones fue creciendo, la infraestructura se convirtió en uno de los principales desafíos de la institución.
Durante sus primeros años, la comunidad universitaria desarrolló sus actividades en los espacios disponibles mientras se proyectaba un campus propio que pudiera acompañar el crecimiento académico.
La construcción del Edificio Académico representó uno de los grandes hitos de ese proceso.
La inauguración de este edificio significó contar con nuevas aulas y espacios destinados al desarrollo de las actividades académicas y permitió avanzar en la consolidación física de una Universidad que hasta entonces se encontraba todavía en una etapa de expansión.
El campus comenzó así a adquirir una fisonomía propia.
A las aulas se sumaron espacios para investigación, laboratorios, biblioteca, oficinas y sectores destinados a diferentes actividades de la comunidad universitaria.
Pero el crecimiento de la infraestructura no se limitó a construir nuevos metros cuadrados. También implicó adaptar los espacios a las nuevas formas de enseñar y aprender.
La incorporación de equipamiento tecnológico, aulas preparadas para actividades híbridas y espacios destinados a prácticas y experimentación acompañó las transformaciones que atravesó la educación superior, especialmente después de la experiencia de la pandemia.
El campus comenzó a pensarse, de esta manera, como algo más que un conjunto de edificios.
Se convirtió progresivamente en un espacio de encuentro, de producción de conocimiento y de vinculación con el territorio.
La presencia de espacios verdes, sectores destinados a actividades prácticas y áreas de circulación y encuentro contribuyó a construir una identidad propia.
Al mismo tiempo, el desarrollo de la infraestructura permitió fortalecer actividades que forman parte de la misión universitaria: la investigación, la extensión, la transferencia y la vinculación institucional.
Cada nueva obra fue, en ese sentido, acompañando una Universidad que también se transformaba académicamente.
A casi una década de sus primeros pasos, el campus mostraba una diferencia sustancial respecto de aquella primera Universidad que comenzó a funcionar en 2017.
La UNLC había pasado de imaginar un espacio universitario a construirlo y habitarlo.
Y ese proceso todavía no estaba terminado.
El crecimiento de las carreras, la incorporación de nuevos estudiantes y docentes y la aparición de nuevos proyectos académicos planteaban la necesidad de continuar planificando el desarrollo del campus.
Esa mirada hacia adelante sería la que, años después, quedaría plasmada en una nueva actualización del Master Plan.