De San Luis a Córdoba
La nueva travesía de Pedro Strelin: cruzó los Comechingones a pie desde Papagayos hasta San Bartolomé
Una densa niebla cubría las Sierras de los Comechingones cuando Pedro Strelin alcanzó el filo, después de tres horas de ascenso desde Papagayos, en San Luis. Apenas podía distinguir el terreno que tenía delante. Sacó su brújula para orientarse y continuó caminando hacia el este, con un objetivo: atravesar las montañas y llegar a San Bartolomé, del lado de Córdoba.
La travesía forma parte de un proyecto personal que Strelin denominó Unir pueblos cruzando cerros, una serie de recorridos que propone conectar a pie localidades separadas por cordones montañosos. El primero de esos cruces tuvo como escenario las Comechingones, en una zona de senderos poco transitados y antiguos caminos rurales.
Strelin eligió ese itinerario porque no conocía el sector y tampoco tenía referencias de otras personas que hubieran completado el mismo trayecto. La incertidumbre era parte de la aventura. A eso se sumaba un pronóstico de mal tiempo y una decisión que aumentaba la exigencia: no llevar carpa ni bolsa de dormir.
La caminata comenzó temprano, por una cuesta ubicada al sur de Papagayos, en un sector antiguamente conocido como Palo Rojo. El sendero mostraba señales de desuso y desaparecía en algunos tramos, lo que obligaba a prestar atención para mantener el rumbo.
NIEBLA, LLUVIA Y UN REFUGIO CERRADO
Después de alcanzar la zona alta de las sierras, Strelin se dirigió hacia el denominado Refugio Papagayos. Esperaba encontrar allí un lugar donde descansar, pero el edificio estaba cerrado con llave. Solo pudo protegerse bajo un pequeño alero para comer algo y revisar el recorrido.
Desde ese punto avanzó hacia el este por una huella que conduce al puesto de Armando Vílchez. El agua había empapado sus pies y la parte inferior de las piernas. Caminaba por la altiplanicie serrana cuando las condiciones meteorológicas empeoraron.
Comenzó a llover con intensidad y el viento ganó fuerza. La niebla reducía la visibilidad y aumentaba el riesgo de perder el sendero. En su relato, Strelin cuenta que llegó a darse indicaciones en voz alta para mantener la concentración y no extraviarse.
Tras varias horas alcanzó Los Mimbres, un pequeño caserío donde encontró a Armando Vílchez, un poblador cuyo nombre hasta entonces solo conocía por los mapas. Conversaron durante algunos minutos antes de que el caminante retomara la marcha.
DIEZ KILÓMETROS HASTA EL DESTINO
El último tramo transcurrió por una huella apta para vehículos. Todavía quedaban diez kilómetros hasta San Bartolomé, una distancia que se hizo especialmente larga por el cansancio acumulado y las dificultades del cruce.
El recorrido registrado por Strelin en Strava permite observar el trazado desde Papagayos, el ascenso por la ladera occidental de las Comechingones, el paso por la zona alta y el posterior descenso hacia territorio cordobés.
La llegada a San Bartolomé ofreció un paisaje diferente al de las montañas. Strelin encontró un pequeño poblado de calles angostas y sinuosas, viviendas de paredes blancas, techos rojos y galerías con arcos, rodeadas de árboles añosos.
Cansado y con hambre, su última preocupación fue conseguir un lugar donde pasar la noche, darse una ducha y comer algo caliente. Strelin anticipó que habrá un segundo episodio de Unir pueblos cruzando cerros, aunque todavía no dio a conocer cuál será el próximo itinerario.