El problema es que todas esas previsiones de la Casa Rosada chocan con la realidad que ven los especialistas. Esta visión incluye un pronóstico para nada alentador: la aparición de una recesión técnica podría ser real.
Federico Filippini, economista jefe de Adcap, es uno de ellos. Según sus cálculos, serían necesarios incrementos mensuales consecutivos, a partir de agosto y cercanos al 3%, para evitar una contracción trimestral.
En la misma línea, Federico González Rouco, economista jefe de Empiria, sostuvo que, después del dato de julio, resulta muy difícil que la actividad no cierre el tercer trimestre en terreno negativo. Para revertir esa situación, estimó que sería necesario un crecimiento acumulado de alrededor del 6% entre agosto y septiembre.
Por su parte, Claudio Caprarulo, director de Analytica, calificó el resultado de julio como muy negativo y señaló que dejó poco margen para una recuperación durante el trimestre. En ese contexto, planteó que el escenario de una recesión técnica se convirtió en la hipótesis principal.
Gonzalo Carrera, economista senior de Equilibra, también advirtió que la caída profundizó la incertidumbre sobre el desempeño de la economía. A su entender, la evolución de los próximos meses será determinante para establecer si el retroceso responde a factores transitorios o si refleja un deterioro más persistente de la actividad.
Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, tiene otra mirada. Porque anticipó la posibilidad de un rebote durante agosto y una mejora posterior en septiembre. Sin embargo, consideró que la magnitud del repunte necesario hace poco probable que el tercer trimestre termine con un crecimiento respecto del segundo.
Agencia NA