Villa de Merlo
La UNLC vivió una jornada profundamente conmovedora: memoria, testimonios y arte a 50 años del Golpe
Ayer, la Aula Interactiva de la Universidad Nacional de los Comechingones (UNLC) fue escenario de una jornada tan profunda como necesaria. En el marco de los 50 años del Golpe Cívico Militar de 1976, la Dirección de Comunicación de la universidad organizó un encuentro que reunió testimonios, historia y expresiones artísticas en una experiencia cargada de sensibilidad y reflexión colectiva.
El acto comenzó con un mensaje de la rectora Agustina Rodríguez Saá, quien, a través de un video, se dirigió a los presentes. Aunque no pudo asistir personalmente por encontrarse participando en un plenario de rectores en La Pampa, hizo llegar su acompañamiento y subrayó la importancia de sostener y fortalecer estos espacios de memoria dentro del ámbito universitario.
Uno de los momentos más intensos llegó con la conexión vía Zoom con Néstor Fuentes, sobreviviente de la ex ESMA. Con sus 80 años, y luego de haber guiado —apenas minutos antes— a estudiantes de tres colegios en un recorrido por el museo de ese ex centro clandestino de detención, Fuentes comenzó su relato con una claridad y una entereza que conmovieron profundamente.
Desde el mismo lugar donde estuvo detenido, reconstruyó con precisión y dolor lo que significó atravesar ese horror. Habló de los espacios de encierro, de la lógica del terror y de los sitios donde se ejercía la tortura. Nombró “Capucha”, ese lugar donde los detenidos permanecían vendados y aislados, y también “Capuchita”, ubicada en el cuarto nivel del edificio, un espacio reducido y oculto, destinado a detenciones y tormentos, cuyo nombre reflejaba justamente ese carácter opresivo y clandestino.
Su testimonio, lejos de ser solo un recuerdo, se presentó como una forma de resistencia y de transmisión viva de la historia. Cada palabra fue escuchada en un silencio absoluto por un auditorio diverso, donde se mezclaban generaciones: adultos mayores, docentes, estudiantes y jóvenes que, visiblemente movilizados, siguieron cada instante con atención y emoción.
Luego, la abogada Graciela Kullock aportó una mirada técnica clave, atravesada por su amplia trayectoria en el campo de los derechos humanos y su labor junto a Eduardo Luis Duhalde, referente en el desarrollo de las políticas de memoria, verdad y justicia en el país.
Desde esa experiencia, Kullock destacó cómo los expedientes judiciales, los archivos y la sistematización de la información resultaron herramientas fundamentales para reconstruir lo ocurrido durante la última dictadura, permitiendo sostener procesos de investigación y juzgamiento con base documental sólida.
En ese sentido, remarcó que “ya hay más de 800 centros clandestinos identificados” en Argentina, un dato que refleja la magnitud del aparato represivo, y advirtió que todavía quedan cerca de 300 nietos que continúan siendo buscados por las Abuelas de Plaza de Mayo. Su intervención permitió dimensionar no solo el horror del pasado, sino también el enorme trabajo sostenido en el tiempo para alcanzar justicia.
Desde una perspectiva local, Alba Tobares puso el foco en las mujeres desaparecidas de San Luis, rescatando historias que muchas veces han quedado invisibilizadas y destacando la necesidad de reconstruir la memoria también desde las realidades provinciales.
El encuentro se completó con la participación de la docente Laura Barrachini, quien reflexionó sobre el rol del arte en la construcción de memoria dentro del aula, y con las presentaciones de estudiantes que, a través de sus producciones, lograron expresar emociones, preguntas y miradas sobre el pasado reciente.
La jornada dejó una huella profunda en todos los presentes. En cada intervención, en cada silencio y en cada expresión artística, quedó claro que la memoria no es solo un ejercicio del pasado, sino un compromiso del presente.
La UNLC, con esta iniciativa, volvió a posicionarse como un espacio donde la historia se piensa, se siente y se transmite, para que el “Nunca Más” siga siendo una construcción colectiva y vigente.