Debate en Merlo por el uso del suelo
Di Diego: “Crecimos demasiado rápido, casi a ciegas”
“La primera jornada de la audiencia pública por el Plan de Ordenamiento Territorial de nuestra Villa de Merlo estuvo lejos de ser un trámite frío; fue un espejo donde nos miramos a los ojos para preguntarnos cuál es el camino a seguir.”
Con esa definición, el concejal radical Lucas Di Diego describió el clima que atravesó a su criterio la primera audiencia pública dedicada al nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, una instancia participativa que reunió miradas diversas sobre el presente y el futuro de la localidad.
Durante la jornada participaron vecinos históricos, jóvenes, profesionales vinculados a la construcción, ambientalistas y representantes de distintos sectores sociales. Según expresó el edil, el encuentro estuvo marcado por intervenciones que reflejaron tanto coincidencias como tensiones propias de un debate profundo sobre el modelo de ciudad. “Escuché locuciones fascinantes”, señaló, y destacó especialmente la exposición de Mónica Cresmani como una de las participaciones más significativas del encuentro.
Di Diego sostuvo que la audiencia dejó en evidencia que el intercambio de ideas, incluso cuando genera fricción, fortalece la vida democrática local. “A veces la melodía era armónica; otras, un choque de vientos. Pero entendí que en esa fricción está nuestra vitalidad”, afirmó, al tiempo que remarcó que el verdadero riesgo para la comunidad es la falta de participación y el silencio colectivo frente a decisiones estructurales.
El concejal planteó que el debate trasciende la coyuntura política y se proyecta hacia las próximas generaciones. Explicó que el ordenamiento territorial implica definir cómo será el Merlo en el que vivirán quienes hoy son jóvenes y también aquel que encontrarán los actuales habitantes en su adultez o vejez. En ese sentido, consideró que la discusión representa un ejercicio de responsabilidad social y política frente al crecimiento acelerado que experimentó la ciudad en los últimos años.
“Crecimos demasiado rápido, casi a ciegas”, expresó, y agregó que poner el tema en agenda significa dejar de postergar problemas estructurales para comenzar a debatirlos abiertamente. Para Di Diego, la necesidad de un desarrollo planificado surgió con claridad durante la audiencia, donde diferentes sectores coincidieron en la importancia de establecer criterios que permitan equilibrar expansión urbana y preservación ambiental.
En su reflexión, el edil señaló que el proceso exige construir consensos reales entre posiciones distintas. “El Merlo que se viene nos exige una orfebrería delicada: la del consenso. Nadie tiene el mapa completo”, afirmó, al sostener que alcanzar acuerdos implica ceder parte de las propias certezas para construir una visión colectiva.
También remarcó la necesidad de dejar de lado prejuicios y extremos ideológicos, entendiendo que el proyecto solo tendrá valor si surge de una construcción comunitaria amplia. “Es momento de unirnos con un objetivo común: la Villa de Merlo. Acá no puede haber mezquindades políticas”, expresó, al convocar a todos los sectores a aportar conocimientos y experiencias al documento final.
Entre las premisas que atravesaron el debate apareció con fuerza la defensa del entorno natural como eje identitario de la localidad. “Las sierras no se tocan”, afirmó Di Diego, sintetizando una preocupación compartida sobre la necesidad de proteger el patrimonio ambiental mientras se proyecta el crecimiento urbano.
La primera audiencia dejó abierta la expectativa por la próxima jornada participativa, que continuará ampliando el intercambio ciudadano antes de la elaboración definitiva del plan. Para el concejal, el proceso ya cumplió un objetivo central: convertirse en un disparador de participación colectiva y en un espacio donde la comunidad comenzó a discutir, de manera abierta, el modelo de ciudad que desea construir.