2026-02-25

Encuesta nacional

Javier Milei enfrenta un clima social más adverso: crece el pesimismo económico

Un relevamiento de la Consultora Delfos advierte que cuatro de cada diez argentinos no logran cubrir sus gastos mensuales. El impacto de las tarifas, el temor al desempleo y la erosión de expectativas tensionan el vínculo entre el Gobierno y sectores clave del electorado.

El escenario de “luna de miel” entre el Gobierno nacional y buena parte del electorado comienza a mostrar signos de desgaste. Así lo sostuvo el encuestador Luis D’Allaglio, director de la Consultora Delfos, quien en diálogo con La Voz En Vivo reveló que el 40% de los argentinos asegura que sus ingresos ya no alcanzan para cubrir los gastos básicos.

El dato marca un punto de inflexión en la percepción pública. Si bien los indicadores oficiales reflejan una desaceleración de la inflación, esa mejora no logra trasladarse con la misma claridad al día a día de los hogares.

Tarifas y consumo: el desfasaje que golpea al bolsillo

Según el consultor, la explicación de esta aparente contradicción radica en el fuerte impacto de los servicios públicos y el transporte sobre la economía doméstica. El incremento en las tarifas de luz, gas y transporte absorbe una porción cada vez mayor del ingreso familiar, desplazando el consumo de bienes esenciales.

“La carga de los servicios está reconfigurando el patrón de gasto”, advierte D’Allaglio. En especial la clase media —históricamente sensible a las variaciones económicas— atraviesa una etapa de ajuste forzado que profundiza la sensación de estancamiento, aun cuando la inflación muestra signos de moderación.

Del miedo a la inflación al temor por el empleo

Otro dato significativo del relevamiento es el cambio en las preocupaciones sociales. Durante años, la inflación ocupó el primer lugar en la agenda ciudadana. Hoy, en un contexto de retracción económica, el foco comienza a desplazarse hacia el empleo.

La caída de la actividad industrial y el cierre de pequeños comercios han instalado el temor a la pérdida del trabajo como una inquietud creciente. Este nuevo pesimismo no solo refiere a cuánto rinde el salario, sino a la incertidumbre sobre su continuidad.

Para el analista, este factor podría erosionar el respaldo de aquellos sectores que aún acompañan la gestión bajo la lógica del “sacrificio necesario” en pos de una futura estabilización.

La base electoral en observación

Si bien el oficialismo conserva un núcleo duro de apoyo ideológico, los votantes menos alineados —quienes optaron por un cambio ante el agotamiento del modelo anterior— comienzan a manifestar señales de desencanto.

La expectativa de una pronta mejora económica, eje central del discurso gubernamental, enfrenta ahora el desafío de sostenerse frente a salarios que no recuperan poder adquisitivo y a un ajuste que todavía no exhibe señales claras de reactivación en la economía cotidiana.

Congreso y gobernabilidad, bajo presión

En este contexto, el humor social añade presión al frente político. El Gobierno necesita traducir su capital electoral en resultados legislativos concretos que refuercen la percepción de rumbo y gobernabilidad.

Sin señales palpables de recuperación en la economía real, advierten los analistas, el deterioro de las expectativas podría impactar en el clima político y condicionar el escenario de cara a las próximas elecciones de medio término. (La Voz)

 

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