Temporada en análisis

Ocupación alta, consumo dispar: dudas sobre el termómetro real de la primera quincena en Merlo

Mientras los números oficiales informan picos de ocupación superiores al 80% y un gasto promedio diario de $72.000 por persona, referentes históricos de la gastronomía y proveedores del sector advierten que el movimiento en mesas y ventas está por debajo del registrado a igual período del año pasado. Expectativa por el próximo fin de semana.
miércoles 14 de enero de 2026
Temporada en Merlo: ¿se siente en la calle lo que dicen los números oficiales?
Temporada en Merlo: ¿se siente en la calle lo que dicen los números oficiales?

Con el cierre de la primera quincena de enero a la vuelta de la esquina, la temporada de verano en la Villa de Merlo muestra dos lecturas que conviven, pero no siempre se superponen.

Por un lado, los datos difundidos por la Secretaría de Turismo municipal señalan que entre el 5 y el 11 de enero la ocupación promedio alcanzó el 78,17%, con picos que superaron el 80,5%, lo que implicaría un crecimiento interanual cercano al 20%. A esto se suma una proyección de reservas del 70% para la semana en curso y un gasto promedio diario por turista estimado en $72.000, cifras que, de confirmarse, representarían una inyección significativa para la economía local en un contexto nacional complejo.

Entre estadísticas oficiales y contabilidad de mostrador se juega, probablemente, la radiografía más precisa de esta primera quincena

Sin embargo, el pulso cotidiano de algunos sectores clave del turismo muestra un escenario menos homogéneo. Empresarios gastronómicos de trayectoria en la ciudad, con años de registros comparativos, coinciden en que el nivel de consumo no acompaña, al menos por ahora, los porcentajes de ocupación informados. En varios establecimientos, especialmente en los de ticket medio y alto, ya no se repite la postal de temporadas anteriores con listas de espera y salones completos: hoy se observan más mesas vacías y una rotación menor.

Una percepción similar aportan proveedores de bebidas y otros insumos que abastecen a restaurantes y bares, quienes registran volúmenes de pedidos inferiores a los del verano pasado para esta misma altura del mes, un indicador indirecto pero sensible del movimiento real.

El contraste no niega el buen nivel de visitantes, pero abre interrogantes sobre la metodología utilizada para medir ocupación y, sobre todo, sobre la relación entre cantidad de turistas y capacidad efectiva de consumo. Algunos rubros con precios más accesibles logran sostener el flujo de comensales, mientras que otros sienten con mayor fuerza el impacto de un poder adquisitivo más ajustado.

En ese cruce entre estadísticas oficiales y contabilidad de mostrador se juega, probablemente, la radiografía más precisa de esta primera quincena: una temporada que muestra números alentadores en términos de arribos, pero que, al menos para parte del sector gastronómico, todavía está lejos de replicar el nivel de actividad y facturación del verano pasado.

 

 

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