Deporte adaptado

De Villa de Merlo al fin del mundo: la historia de Maxi Juárez, el joven que encontró en el esquí adaptado una nueva forma de avanzar

Tras un accidente que le cambió la vida a los 16 años, el merlino de 21 años se reinventó lejos de casa. Hace cuatro meses se mudó solo a Ushuaia, donde el esquí de fondo adaptado se transformó en una pasión, un desafío diario y una nueva familia.
domingo 04 de enero de 2026
Maxi Juárez, oriundo de Villa de Merlo, practica el esquí de fondo adaptado en Ushuaia.
Maxi Juárez, oriundo de Villa de Merlo, practica el esquí de fondo adaptado en Ushuaia.

Maximiliano Segundo Juárez tiene 21 años, es oriundo de Villa de Merlo y desde siempre el deporte fue una parte central de su vida. “Siempre fui un chico con mucha energía y con pasión por el deporte”, le dijo a Infomerlo. Durante su infancia y adolescencia jugó al rugby en el Herradura Rugby Club, hasta que un accidente de moto marcó un quiebre profundo en su historia personal.

A los 16 años sufrió una lesión medular que le hizo perder la posibilidad de caminar. El proceso posterior no fue sencillo, pero estuvo atravesado por la constancia y el esfuerzo. “Después de muchos años de rehabilitación, hoy logré una independencia en mi día a día que hace un tiempo me resultaba difícil de creer”, relató.

El gran cambio llegó en septiembre de 2025, cuando decidió dar un paso tan arriesgado como transformador: mudarse solo a Ushuaia. “Fue un salto de fe”, contó Maxi a Infomerlo. La decisión surgió a partir de la invitación de un amigo que lo alentó a conocer el esquí de fondo, un deporte que hasta ese momento desconocía.

Ese primer contacto fue en un centro invernal donde María Giró —fundadora y entrenadora del equipo de esquí adaptado Tierra Mayor— lleva adelante un proyecto deportivo inclusivo en constante crecimiento. Allí, Maximiliano no solo descubrió una nueva disciplina, sino también un acompañamiento clave en su formación. “Desde el primer día sentí un apoyo enorme, tanto en lo deportivo como en lo humano”, destacó.

Actualmente, el equipo está integrado por cuatro atletas y se sostiene a pulmón. Bajo la conducción técnica de Giró, el grupo entrena de manera constante y con objetivos claros. Para Maxi, el vínculo con su entrenadora y sus compañeros fue determinante: “Lo que empezó como un viaje de unos días se convirtió en algo definitivo, y lo que era un grupo de compañeros terminó siendo una nueva familia”.

En el esquí de fondo adaptado encontró una nueva pasión y una forma distinta de superarse. “Es una manera de desafiar mis propios límites, rodeado de un entorno natural que todavía hoy me enamora como el primer día”, expresó.

Si bien reconoce que el camino no es fácil —los entrenamientos son exigentes y el empuje del equipo es, en gran parte, a pulmón—, Maximiliano no duda de la decisión tomada. “Cada día que pasa estoy más seguro de que elegí bien y tengo muchas ganas de ver cómo sigo creciendo, tanto en lo deportivo como en lo personal”, concluyó.

Desde Villa de Merlo hasta el fin del mundo, la historia de Maximiliano Juárez refleja cómo el deporte adaptado puede abrir nuevas oportunidades, reconstruir proyectos de vida y transformar desafíos en motor de crecimiento.

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