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Bellezas del tercer microclima del mundo

Villa de Merlo: “Paraíso natural, vergel divino”

Recita la letra del “Himno a Merlo” que, sin dudas, fue inspirado por la belleza de las sierras de los Comechingones, la frescura de sus arroyos y el marco natural imponente de este lugar turístico del norte puntano.
sábado 03 de septiembre de 2022

Villa de Merlo se impone desde hace ya varios años como un destino turístico por excelencia. Aquellos que la visitan destacan la belleza de sus caminos y el entorno natural que envuelve a una ciudad en constante crecimiento. Hay lugares y recorridos que parecen ser un plan obligado para las personas que la visiten, uno es el “Salto del tabaquillo”.

Para visitar este mágico destino hace falta prepararse con ropa cómoda y calzado apto para caminar por las sierras, protector solar y, por supuesto, agua. Es ideal estar acompañado por un guía turístico conocedor de la zona. El recorrido comienza en la reserva florofaunística, ubicada en Rincón del Este. Allí, tras atravesar un bosque de árboles autóctonos, se llega al arroyo El Molino. Durante el camino la vegetación parece acariciar a los caminantes, mientras una combinación herbácea de aromas se va desprendiendo. Poleo, salvia morada, usillo y suico son algunas de las especies que esparcen su aroma en el trayecto.

Luego de surcar diferentes y serpenteantes senderos se llega a “Casa de piedra”, un gran techo natural de roca donde, los más aventureros, pueden practicar escalada. Siempre supervisados por un guía especialista. A unos metros, se vislumbra la “Olla de piedra”, una hermosa caída de agua flaqueada por una pared rocosa, ideal para refrescarse y reponer fuerzas para continuar el camino. Allí, se puede apreciar el primer Tabaquillo, árbol emblemático que le da nombre al salto.

El camino se torna cada vez más desafiante y es en ese momento quizás cuando uno entiende la importancia de ir con un guía. Las rocas toman altura y es necesaria una cierta destreza física para saltar, trepar,  pasar por debajo o surcar alguna piedra. Luego de casi dos horas de caminata, se ve un salto que ilusiona a los agotados visitantes: “¿Es el salto?”, preguntan y aunque el entorno quiere hacer creer que sí, resulta ser el conocido “Falso salto”, bello por cierto, pero con un caudal y altura inferior al del tabaquillo.

Las aves del lugar acompañan durante todo el recorrido y las vistas panorámicas son protagonistas de postales únicas. En un momento, el sonido del agua cambia y se intensifica. A lo lejos se ve parte del salto entre las quebradas. “Llegamos”, dicen los visitantes, mientras el sonido se hace cada vez más fuerte y se aprecia la imponencia de ese salto rodeado de un marco natural único. Los tabaquillos, los helechos y las gotas que salpican a quienes se acercan al salto de agua de 18 metros de altura, invitan a contemplarlo en silencio. Algunos, más osados, realizan rappel al lado del salto y otros simplemente lo disfrutan mientras reponen fuerzas para el regreso que, como todo descenso, suele ser más sencillo.

Las vistas al valle acompañan casi todo el recorrido de regreso y, aunque el cansancio se hace sentir, la satisfacción de la travesía hecha, y las imágenes que quedarán grabadas en la retina, refuerzan el amor por esta provincia.

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