Repudio institucional
Agresión a una alumna del colegio Santiago Besso: “lo sucedido nos interpela como institución, como familias y como sociedad”
“Queridas familias y comunidad educativa:
Desde nuestra institución queremos expresar nuestro más profundo repudio ante todos los hechos de violencia, en especial el sufrido por una de nuestras estudiantes este domingo en la plaza Sobremonte, quien fue agredida por otras estudiantes de la institución.
No toleramos ningún tipo de violencia. Ninguna situación justifica la agresión, la humillación, ni el daño hacia otra persona. La escuela debe ser, ante todo, un espacio de cuidado, respeto, escucha y protección para todos.
Queremos llevar tranquilidad a las familias y asegurarles que, desde la institución, se está actuando con la responsabilidad y el compromiso que una situación de esta gravedad requiere. Se han seguido los protocolos correspondientes, se ha elevado lo sucedido al Ministerio de Educación y al Juzgado de Familia, con quienes estamos trabajando para dar respuestas a esta situación, brindándonos el acompañamiento y las herramientas para abordarlas de la mejor manera posible.
Sabemos que hechos como este generan preocupación, angustia e incertidumbre. Por eso, queremos transmitirles que la escuela está haciendo todo lo que corresponde, dentro de sus responsabilidades, y continuará trabajando para garantizar el cuidado y la seguridad de nuestros estudiantes.
Al mismo tiempo, creemos que lo sucedido nos interpela como institución, como familias y como sociedad. La violencia no puede naturalizarse, ni reducirse a un episodio aislado. Nos invita a reflexionar sobre sus distintas formas, sobre aquello que les sucede a nuestros adolescentes, sobre los modos en que se vinculan y sobre la importancia de enseñar, con el ejemplo y la palabra, que los conflictos deben encontrar caminos de resolución que nunca impliquen lastimar a otros.
Necesitamos construir, entre todos, espacios cuidados donde nuestros chicos y chicas puedan expresarse, ser escuchados, poner en palabras lo que sienten, pedir ayuda y encontrar adultos que los acompañen. Espacios donde la diferencia no se transforme en agresión y donde el respeto por el otro sea un compromiso cotidiano.
Hoy, más que nunca, necesitamos el acompañamiento de las familias y el compromiso de toda la comunidad educativa. No para buscar culpables a través de rumores o señalamientos, sino para asumir la responsabilidad colectiva de construir vínculos más saludables y una convivencia basada en el respeto, la empatía y el cuidado mutuo.
La violencia nunca puede ser el camino. Cuidarnos, escucharnos y respetarnos es una tarea compartida”.
Equipo Directivo