2026-09-19

Hockey

Las Leonas, entre la gloria mundial y los desafíos que todavía enfrenta el hockey argentino

La campeona del mundo Agostina Alonso habló sobre el crecimiento del seleccionado, la importancia de los clubes y las condiciones en las que entrenan las jugadoras argentinas. “Entrenamos como profesionales, pero no vivimos una vida profesional”, señaló.

El hockey argentino atraviesa uno de sus momentos deportivos más importantes. Las Leonas volvieron a consagrarse campeonas del mundo en 2026 y los Leones alcanzaron la medalla de bronce, resultados que volvieron a poner al hockey nacional entre los grandes protagonistas de la escena internacional.

Sin embargo, detrás de esos logros existe una realidad mucho más compleja. Así lo planteó Agostina Alonso, una de las referentes del seleccionado femenino, quien en una entrevista con Página/12 repasó su trayectoria, la importancia de los clubes en la formación de las jugadoras y las dificultades que todavía enfrenta el deporte.

Alonso nació el 1 de octubre de 1995 y comenzó a jugar al hockey a los cinco años en Banco Nación, en Vicente López. Allí encontró un espacio que, según recordó, fue mucho más que una actividad deportiva: fue parte de su infancia y de su formación.

La mediocampista integró el seleccionado juvenil que se consagró campeón mundial en 2016 y un año después debutó con Las Leonas. Desde entonces consiguió títulos y medallas en los principales escenarios internacionales, entre ellos los oros panamericanos de Lima 2019 y Santiago 2023, además de las medallas olímpicas obtenidas en Tokio 2021 y París 2024.

En 2026 volvió a celebrar un título mundial con Las Leonas.

El club como escuela

Para Alonso, una de las claves del hockey argentino está en la estructura de los clubes. Allí, las categorías infantiles y juveniles comparten jornada con la Primera División, generando vínculos entre las jugadoras más chicas y las mayores.

Ese contacto permite que las niñas tengan referentes cercanas y construyan desde temprano un fuerte sentido de pertenencia.

También destacó la importancia de la amistad. Muchas jugadoras atraviesan juntas durante años las distintas categorías hasta llegar al seleccionado, generando vínculos que luego se trasladan a la competencia internacional.

Esa continuidad, sostuvo, permite construir una identidad colectiva y una confianza que resulta fundamental cuando llega la hora de jugar los grandes torneos.

La cultura del esfuerzo

Alonso también evitó presentar los resultados del deporte argentino como un “milagro”. En su mirada, detrás de cada logro existe una combinación de talento, pasión y, fundamentalmente, esfuerzo.

La jugadora señaló que Argentina compite frente a países que cuentan con mayores recursos e infraestructura y que, en ese contexto, el desafío consiste en achicar una brecha que todavía existe.

Esa realidad se refleja también en la preparación cotidiana. Según contó, incluso las jugadoras de la Selección llegan antes a los entrenamientos para trabajar individualmente determinados aspectos técnicos.

Mejores instalaciones y más inversión

Uno de los principales reclamos planteados por Alonso apunta a la infraestructura.

La campeona mundial consideró necesario contar con más canchas de agua y mejores instalaciones para que los seleccionados argentinos puedan entrenar en condiciones similares a las que encuentran posteriormente en las competencias internacionales.

También señaló las dificultades que genera compartir espacios entre los distintos seleccionados y la necesidad de contar con horarios suficientes para realizar entrenamientos completos.

Para Alonso, el crecimiento del hockey debería estar acompañado por una inversión acorde con la importancia que el deporte adquirió en Argentina durante las últimas décadas.

Profesionales para competir, amateurs para vivir

Quizás una de las definiciones más contundentes de la entrevista aparece cuando Alonso describe la situación laboral y económica de las jugadoras.

“Somos mitad profesional y mitad amateur”, explicó.

El seleccionado entrena con exigencias propias del alto rendimiento y mantiene un calendario internacional intenso. Sin embargo, muchas de las jugadoras deben afrontar gastos vinculados a suplementos, preparación y vida cotidiana con recursos propios.

La propia Alonso continúa jugando en Banco Nación, pero lo hace en una cancha de arena, una superficie diferente de la que luego encuentra en las principales competencias internacionales.

La reflexión expone una de las grandes contradicciones del deporte argentino: un seleccionado capaz de convertirse en campeón del mundo convive con estructuras que todavía presentan limitaciones para sostener profesionalmente a sus deportistas.

El desafío, entonces, no parece estar solamente en conseguir otra medalla. También está en construir las condiciones necesarias para que los éxitos puedan sostenerse en el tiempo.

“Lo que se logró es extraordinario”, planteó Alonso. Y dejó abierta una pregunta que trasciende al hockey: qué resultados podría alcanzar el deporte argentino si contara con mayores recursos e infraestructura.

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