Homenaje permanente a su memoria
Por qué Villa de Merlo celebra hoy el Día de la Solidaridad en homenaje al padre Pablo Tissera
“Merlo no habría sido igual sin su presencia”. La frase, atribuida a un reconocimiento de la Universidad Nacional de San Luis, resume buena parte de la dimensión que alcanzó la figura del padre Pablo Tissera en Villa de Merlo.
Cada 9 de agosto la ciudad celebra el Día de la Solidaridad. No se trata de una fecha elegida al azar: una ordenanza municipal la instituyó en homenaje a Tissera y tomó como referencia el aniversario de su ordenación sacerdotal.
Detrás de esa efeméride aparece una historia profundamente vinculada con Merlo. La propia norma que estableció la fecha recupera el trabajo social y educativo desarrollado por el sacerdote y la marca que dejó entre generaciones de vecinos.
UNA HUELLA
Tissera fue mucho más que una figura religiosa para la comunidad. Su presencia estuvo asociada a iniciativas educativas y sociales y, sobre todo, a una manera de entender el vínculo con quienes necesitaban acompañamiento.
Ese compromiso fue el que terminó convirtiendo su nombre en una referencia que trascendió el ámbito de la Iglesia. El reconocimiento de la Universidad Nacional de San Luis resulta significativo porque coloca su tarea dentro de una dimensión más amplia: la construcción de la propia comunidad merlina.
Decir que Merlo no habría sido igual sin Tissera supone reconocer que existen personas cuya obra termina incorporándose a la identidad de un lugar. No necesariamente por un único acontecimiento extraordinario, sino por la suma de acciones sostenidas a lo largo de los años.
EL 9 DE AGOSTO
Al establecer el Día de la Solidaridad, Villa de Merlo vinculó un valor colectivo con una persona concreta y con una historia local. El 9 de agosto recuerda la fecha de su ordenación sacerdotal, pero también propone mantener vigente aquello que representó su trabajo.
Por eso, la jornada puede leerse más allá del calendario institucional. Es una oportunidad para preguntarse qué permanece hoy de aquella obra, cuánto de ese espíritu solidario continúa presente en instituciones, proyectos y vecinos, y de qué manera una ciudad conserva la memoria de quienes ayudaron a construirla.
Las comunidades también se cuentan a través de esas historias. La del padre Pablo Tissera es una de ellas. Y cada 9 de agosto, cuando Villa de Merlo celebra el Día de la Solidaridad, su nombre vuelve a explicar por qué algunas personas permanecen mucho después de su paso.