2026-04-26

Crisis financiera familiar

Morosidad en Argentina alcanza récord en 20 años

La morosidad en Argentina llegó al 11,2% y marca el nivel más alto en dos décadas. Salarios rezagados y tasas elevadas golpean a millones de hogares.

La morosidad en Argentina atraviesa su punto más alto en más de dos décadas y expone con claridad el deterioro de la economía doméstica. Los últimos datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) indican que en febrero de 2026 el nivel de préstamos en situación irregular para personas físicas alcanzó el 11,2%.

El dato representa un salto significativo respecto del 2,94% registrado en el mismo mes de 2025. De este modo, el indicador casi se cuadruplicó en apenas un año y consolida una tendencia que ya acumula 16 meses consecutivos en alza.

EL CENTRO DEL PROBLEMA

El deterioro se concentra principalmente en el financiamiento destinado al consumo. Según el informe oficial, la morosidad en los préstamos personales escaló al 13,8%, el nivel más alto de los últimos quince años.

Las tarjetas de crédito también reflejan el mismo fenómeno. En este segmento, la irregularidad llegó al 11,6%, lo que confirma una creciente dificultad de los hogares para sostener sus compromisos financieros.

Este comportamiento está directamente vinculado con la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento del crédito, en un contexto donde muchas familias recurren al financiamiento para cubrir gastos corrientes.

FINTECH Y ENTIDADES NO BANCARIAS

El problema se agrava fuera del sistema bancario tradicional. En las entidades financieras no bancarias y plataformas digitales, los niveles de mora son considerablemente más altos.

Datos recientes muestran que Tarjeta Naranja registra una morosidad del 35,7%, mientras que Mercado Pago informó un 14,7% de préstamos irregulares en enero de este año. En otros casos, las tasas superan el 30%, lo que refleja una mayor vulnerabilidad en los segmentos que acceden a este tipo de financiamiento.

El aumento de la morosidad en Argentina responde a un conjunto de variables económicas que se potencian entre sí. La inflación persistente erosiona los ingresos, mientras que las tasas de interés elevadas encarecen el acceso al crédito.

A esto se suma la caída del salario real, que limita la capacidad de pago y obliga a muchas familias a financiar consumos básicos, generando un círculo difícil de sostener en el tiempo.

UN ESCENARIO QUE ANTICIPA RESTRICCIONES

Si esta tendencia continúa, el sistema financiero podría endurecer las condiciones de acceso al crédito, con mayores requisitos y costos más altos para los usuarios.

Para los hogares, el escenario plantea un desafío concreto: menor disponibilidad de financiamiento y mayor presión sobre la economía cotidiana.

Fuente: La Voz, en base a datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

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