Segunda audiencia pública
Fonseca puso el dedo en la llaga: “¿Discutimos un plan de ordenamiento o un plan de negocios inmobiliarios?”
El dirigente opositor Gastón Fonseca dejó una de las intervenciones políticas más filosas de la última audiencia pública por el Plan de Ordenamiento Territorial, al plantear una pregunta que condensó las sospechas que atraviesan el debate local: lo que está en discusión ¿es un plan para ordenar el crecimiento de Merlo o una herramienta armada para hacer negocios inmobiliarios?
La observación no apuntó sólo al contenido técnico del proyecto. También puso en tensión el sentido político de la planificación. Fonseca sugirió que, antes de avanzar con grandes definiciones sobre el futuro urbano de la ciudad, hace falta reconocer con honestidad qué intereses empujan el proceso y bajo qué lógica se piensa el desarrollo de Merlo.
“¿Qué estamos discutiendo: un plan de ordenamiento o una vía verde para el extractivismo inmobiliario?”, planteó el exconcejal. Su intervención era esperada porque es el dirigente opositor más joven que más suele confrontar con el oficialismo municipal que encabeza Juan Álvarez Pinto, de licencia porque ocupa el cargo de ministro de Turismo de la Provincia.
Pero su presentación también planteó la necesidad de abrir un diálogo respetuoso, frente a los embates permanentes del ejecutivo municipal: “No sirven de nada los agravios, no sirven de nada los drones a un ambientalista, no sirve de nada intervenir la Cooperativa de Agua o bastardear la Cooperativa de Recicladores, no sirve de nada eso”, dijo.
LAS SIERRAS Y LAS SOSPECHAS
Fonseca puso en duda el eslogan oficial de la Intendencia. “¿Por qué tanto énfasis con un concepto que ya es básico para los merlinos, que es 'las sierras no se tocan'?”, se preguntó. El expositor alertó que el plan intenta legislar sobre nuevas cotas de edificación que podrían ir en contra de leyes provinciales de protección de bosques, lo que pondría al Concejo Deliberante en un grave riesgo de sancionar una norma inconstitucional.
Para el exconcejal, estas flexibilizaciones entre la cota 1000 y 1100 generan suspicacias, ya que abren la puerta a iniciativas que el Concejo ya había rechazado en el pasado, como un mega emprendimiento hotelero de cinco estrellas.
DIAGNÓSTICO VIEJO Y SIN TERRITORIO
Pero su primer gran cuestionamiento apuntó a la información utilizada por la consultora cordobesa Estudio Estrategias para elaborar el proyecto, que incluye datos desactualizados. Para eso citó a la magíster Mónica Cresmani, de la FTU: “Es cómo ir al médico con un análisis de hace 20 años”, ironizó. Además, señaló que, a pesar de la jerarquía de los encargados de redactarlo, se trata de “un plan que mira el mapa, pero que no pisa el territorio”, tal como dijo el ambientalista Mario Nicoletti, de la agrupación JUVENNAT.
Fonseca lamentó además que hasta ahora el debate haya dejado de lado a actores fundamentales de la comunidad, como la Universidad Nacional de los Comechingones (UNLC), la Facultad de Turismo y Urbanismo (FTU), el Consejo Asesor del Medio Ambiente y otras fuerzas vivas de la ciudad.
Y cuestionó con firmeza el tratamiento que da el plan a la infraestructura hídrica de la ciudad. Para eso, recuperó una frase de Belén Gurruchaga: “La principal limitante que hoy tenemos en el crecimiento es la carga de agua”, dijo, y cuestionó cómo el municipio pretende avanzar hacia una densificación sin contar con los estudios hidrológicos necesarios.
Su discurso quedó en contraste con el tono que eligió el oficialismo para cerrar la audiencia. Mientras el intendente interino Leo Rodríguez defendió el plan como hoja de ruta, Fonseca insistió en que el debate no puede reducirse a una validación apurada ni a una disputa menor entre bloques. Lo que está en juego, advirtió, es el tipo de ciudad que se quiere consolidar.