Fútbol infantil
De Merlo a Avellaneda: el sueño gigante de Eliseo Ortega bajo los tres palos
Eliseo Ortega no para. No frena. No se achica. Con la seguridad de los grandes y la ilusión intacta de un niño que sueña en rojo, el arquero oriundo de Merlo, San Luis, atraviesa un presente tan vertiginoso como prometedor en Independiente.
Categoría 2014, formado en San Martín de Merlo, Eliseo ya lleva tres años defendiendo el arco del “Rojo” de Avellaneda. En ese tiempo, su crecimiento fue sostenido y su calendario, intenso. El año pasado disputó alrededor de cinco torneos y en los últimos meses la agenda no dio respiro: el pasado fin de semana largo compitió en General Pico, La Pampa, en el tradicional Torneo Cebollitas 2000, y ahora la familia prepara las valijas para viajar a San Rafael, Mendoza, donde afrontará un nuevo desafío.
“En los últimos meses tuvo muchos torneos seguidos. Llegamos de La Pampa y ahora ya nos vamos a San Rafael, Mendoza”, contó su mamá, Euge Lemos, en diálogo con Infomerlo.
El esfuerzo es tan grande como el sueño. Una vez al mes, Eliseo viaja durante toda la semana para entrenar y jugar, y luego regresa por cuestiones escolares. La logística es compleja, pero el compromiso es total.
“Una vez al mes nos toca ir toda la semana, entrena y juega y volvemos por la escuela. Siempre va su papá, su mamá y su hermanita a acompañarlo, lo seguimos a todos lados”, relató Euge, dejando en claro que el proyecto es familiar.
En cada viaje hay sacrificio, organización y corazón. “Vendemos empanadas, ensaladas para solventar los gastos, todo para cumplir su sueño”, expresó con emoción.
Pero Eliseo no solo se destaca bajo los tres palos. En el torneo disputado en La Pampa sorprendió a todos al marcar un verdadero golazo de tiro libre, al mejor estilo de los arqueros con personalidad. Seguridad, buena pegada y carácter son algunas de las cualidades que ya lo distinguen.
En las imágenes se lo ve con la indumentaria violeta de Independiente, sereno, concentrado, con ese aplomo que no siempre es habitual a su edad. También aparece junto a sus compañeros, integrado, feliz, siendo parte de una estructura formativa de primer nivel.
Desde Merlo hasta Avellaneda, y ahora por distintos puntos del país, Eliseo construye su camino con guantes firmes y sueños gigantes. Detrás suyo, una familia que empuja, acompaña y cree.
Porque cuando el talento se combina con esfuerzo, el arco se hace grande. Y el sueño, también.