Enero, mes fundacional de Merlo
El "Facundo": el arroyo de tres kilómetros que cruza Merlo y pide a gritos su lugar en el mapa
Por Sergio Escudero (*)
El peor destino para un arroyo no es secarse, es desaparecer de la planificación urbana. Si uno camina hoy por la zona alta o los senderos hacia el norte, es muy probable que cruce el Arroyo Facundo sin notarlo, confundiéndolo con una obra mal terminada.
Ese desnivel parece una "banquina profunda". Sin embargo, pisamos un ecosistema vivo de casi 3 kilómetros de extensión que atraviesa la ciudad.
DE LA NACIENTE AL MONTE: UN TORRENTE DORMIDO
El Facundo es un sistema hidrológico que conecta la sierra con el valle, aunque hoy su pulso sea intermitente. Su nacimiento ocurre en la zona del Pantanillo, alimentado por vertientes. Sin embargo, desde la Avenida Dos Venados hacia el oeste, el Facundo ya no trae agua permanente.
Su manantial quedó estanco, bloqueado por el asfalto de la avenida sin una obra que le permita fluir. Por eso, vemos mayormente un lecho de tierra. Pero el arroyo recupera su memoria de torrente cada vez que llueve, bajando con fuerza y reclamando su camino natural.
UN TRAYECTO REBELDE
En su viaje hacia el bajo, el Facundo exhibe una resistencia geográfica notable:
Calle y Cauce: En tramos como en la calle El Grifo, la simbiosis es peligrosa: el arroyo corre literalmente por la propia vía o su banquina, ocupando un espacio que el catastro le negó.
El Destino Final: Tras cruzar calles, correr paralelo a otras y cortar campos privados entre alambrados, el cauce se disuelve en los espesos montes de algarrobales cercanos al Barrio Los Troncos, fundiéndose con el paisaje del oeste.
En este derrotero, su fisonomía cambia, desplegando en partes un lecho de más de tres metros de ancho.
LA HUELLA DE LOS FUNDADORES Y LA VIEJA INGENIERÍA
Para entender su valor patrimonial, hay que mirar atrás. Cuando Juan de Videla realizó su inspección en 1794 para fundar este pueblo, partiendo desde la actual plaza al norte, inevitablemente cruzó este cauce (donde hoy existe el único puente, sobre Avenida Norte).
Aquel paisaje virgen incluía este curso de agua como un obstáculo a respetar. Prueba de ello son los vestigios de dos canales revestidos que atraviesan transversalmente su lecho. Esas obras no captaban agua del Facundo, sino que lo cruzaban "por aire" para transportar riego hacia las zonas productivas de Cañada Negra, ubicadas al oeste.
Una verdadera intersección de corrientes: la natural por el cauce y la de riego por el canal.
DE LA VIZCACHA A LA SACHA CABRA: UN REFUGIO DE VIDA
Más allá de su sequía habitual, el Facundo es un corredor biológico irremplazable. Antaño, sus barrancas eran madriguera de vizcachas y comadrejas. Hoy, la vida silvestre lo sigue eligiendo como autopista verde. Quien tenga paciencia, puede ver chinchillas entre las piedras.
Incluso, la naturaleza da sorpresas: en las últimas estribaciones de su cauce, hacia la zona norte del Barrio Dabal, vecinos han reportado el avistamiento de alguna Sacha Cabra (corzuela), bajando del monte a refugiarse. Que este animal use el cauce prueba que es una arteria vital.
LA AMENAZA: LOTEO Y OLVIDO
Su invisibilidad es su mayor enemigo. Al no existir cartelería que lo identifique como dominio público, el riesgo es inminente: que el cauce sea virtualmente tapado e incorporado a un loteo. Sin señalización, este corredor queda expuesto a desaparecer bajo la tierra de relleno inmobiliaria.
Es imperativo aplicar la normativa vigente. Señalizarlo con su nombre es blindarlo legalmente. Necesitamos que el vecino y el desarrollador sepan que eso no es terreno baldío, sino un ecosistema protegido.
Estudiantes, egresados y profesionales (carreras de Urbanismo, gestión del agua y planificación territorial) de nuestras universidades locales: aquí hay un caso de estudio real, de 3 kilómetros de largo, latiendo bajo nuestros pies. El diagnóstico está a la vista; la recuperación y el saneamiento es también material de puesta en valor turístico y ambiental para ustedes.
(*) Autor de "Voces de la Sierra", libro de historia en desarrollo.