Tensiones internas
Ordenanza 917 bajo fuego: Un sector del oficialismo responsabiliza al secretario de Ambiente por el costo político
Después del duro revés sufrido en el Concejo Deliberante, donde vecinos, académicos y organizaciones ambientales exigieron suspender la ordenanza 917, comenzaron a aflorar tensiones dentro del propio oficialismo municipal. Según supo Infomerlo, parte del bloque responsabiliza directamente al secretario de Ambiente, Francisco Leiva, por el desgaste político generado en apenas dos meses.
La norma —que quitó participación ciudadana y académica de la Comisión Evaluadora de Impacto Ambiental— quedó en el centro de la tormenta tras la Banca Ciudadana que expuso fallas técnicas, omisiones y riesgos ambientales. Pero en los pasillos del poder, la lectura es otra: la conducción política apunta a Leiva por haber impulsado la modificación sin medir el impacto social que generaría.
LA PARADOJA: LA POLÉMICA NACIÓ EN PLENA “SESIÓN VERDE”
La crítica interna tiene un elemento que agrava la situación: la modificación a la ordenanza 917 fue presentada por Leiva en la denominada “sesión verde”, un espacio histórico del Concejo creado justamente para fortalecer la protección ambiental.
El gesto fue leído como una contradicción profunda: en un ámbito institucional pensado para garantizar más controles, el secretario de Ambiente propuso una reforma que los reducía, eliminando instancias participativas y habilitando mayor discrecionalidad del Ejecutivo.
UN ESCENARIO QUE DEJÓ EXPUESTO AL FUNCIONARIO
Ese movimiento, que en su momento pasó casi desapercibido, hoy es señalado internamente como un error político grave. Varios concejales admiten en privado que no calcularon el rechazo social que provocaría la eliminación de la audiencia pública y la exclusión de vecinos de los procesos ambientales.
La contundencia de los expositores en la Banca Ciudadana terminó de dejar a la vista lo que muchos dentro del oficialismo ya señalaban como un problema de origen: la reforma nació en un ámbito simbólicamente verde, pero con una propuesta que iba en sentido contrario.
EL OFICIALISMO BUSCA AHORA DESPEGARSE DEL PROYECTO
Tras el pedido de suspensión de la ordenanza y la fallida sesión ordinaria que el propio oficialismo levantó, la estrategia interna parece orientarse a deslindar responsabilidades. Entre los concejales que acompañaron el voto inicial, se repite una frase: “Fue un área técnica la que presentó la propuesta”.
Ese “área técnica” tiene nombre y apellido: Francisco Leiva, quien según fuentes del Concejo mantuvo contactos previos con ediles para explicar los cambios, pero no logró anticipar el nivel de resistencia que se activaría desde organizaciones, universidades y vecinos. Además, le endilgan al funcionario la "soberbia" con la que se mueve.
UN FUNCIONARIO EN EL CENTRO DE LA ESCENA
Hoy Leiva quedó expuesto: por ser el autor de la propuesta, por haberla presentado en la sesión verde, y por provocar, según la lectura oficialista, un costo político que nadie en el Ejecutivo esperaba.
Mientras crece el malestar interno, el reclamo social sigue firme: que la ordenanza 917 sea suspendida y se restituya la participación ciudadana en las evaluaciones ambientales. La paradoja está instalada y golpea al corazón del área ambiental del municipio.