2025-08-30

Conmemoración

Patronales en La Paz: La Fe de un pueblo en sus calles

La comunidad de La Paz celebró ayer las fiestas patronales en honor a San Juan Bautista con procesión, misa y actividades tradicionales en la plaza central. Vecinos de distintos parajes recordaron la historia de esta devoción, que sigue siendo un símbolo de identidad y unión para el pueblo.

Ayer las campanas de la Parroquia de La Paz repicaron con una alegría que se sintió en el aire. Fue el día de San Juan Bautista, el santo patrón que simboliza el comienzo de un nuevo camino, y la comunidad se reunió para renovar una tradición que es el alma misma de este pueblo.

Más allá de una simple fecha en el calendario, las fiestas patronales fueron un encuentro con la historia, con esa memoria colectiva que une. Mientras la procesión del santo avanzaba por las calles, las miradas no solo seguían su paso, sino que también buscaban los rostros de hoy en los recuerdos de ayer.

UN VIAJE EN EL TIEMPO

Zully, vecina del paraje de Loma Bola, recordó cómo era en otras épocas: “Antes, en la década del 50 y 60, la gente de Loma Bola se ponía de acuerdo y, cerca de las cuatro de la tarde, empezaba a caminar, como en peregrinación todos juntos a ‘tronar el santo’… iban los Urquiza, Ponce, Montenegro, Andrada, y a la vuelta de noche nos alumbrábamos por la calle de tierra hacia el alto”. La travesía, de dos o más kilómetros, se convertía en un ritual social que unía a familias y vecinos de parajes cercanos hacia La Paz.

De Travesía, Los Mates y Bajo de las Maravillas llegaban con la misma fe. Fidelina compartió que ese día era especial porque “era el día en que nos encontrábamos con algún ‘conocido’ que solo veíamos ahí”. Era una jornada de reencuentros, de caras que volvían a verse una vez al año. Y desde la lejana Calamuchita, al otro lado de la sierra, Marciana Peñaloza y Francisca Pereyra bajaban del Paraje Las Mesadas en un viaje por las cuestas de más de cinco horas a caballo. Su llegada fue un testimonio vivo de la profunda devoción y del esfuerzo que las familias hacían para no faltar a la cita anual.

EL CORAZÓN DEL PUEBLO EN PLENA FIESTA

Después de la misa de hora y media, la plaza San Martín volvió a llenarse de vida. Hubo kermeses que invitaron a la diversión y un inolvidable monito que bailaba sobre un escenario, despertando la risa de grandes y chicos. Y, para endulzar la tarde, no faltaron las ricas tabletas de Doña Andrea, una exquisitez que en los años 70 se volvía símbolo de los encuentros.

El momento cumbre de la jornada fue el “paseo” de San Juan Bautista alrededor de la plaza. El santo, conocido como “protector de las injusticias”, en el año 1820 habitaba un sencillo rancho de adobe y techo de paja al lado del Arroyo Las Higueras.

Las tradiciones, aunque cambien de forma, siguen siendo ese hilo invisible que une y define a la comunidad. Y esa es la mayor bendición de un pueblo.

Por Sergio M. Escudero

 

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