Sangre y muerte
A 70 años del bombardeo a Plaza de Mayo: la jornada más sangrienta de la historia política argentina
Este lunes se cumplen 70 años del bombardeo a Plaza de Mayo, uno de los episodios más trágicos y violentos de la historia argentina contemporánea. El 16 de junio de 1955, en pleno día y con la ciudad de Buenos Aires colmada de civiles, un grupo de oficiales de la Marina de Guerra y de la Aviación Naval, con apoyo parcial de la Fuerza Aérea, intentó derrocar al presidente constitucional Juan Domingo Perón mediante un ataque aéreo y terrestre que dejó un saldo devastador: más de 300 muertos y más de un millar de heridos, en su mayoría personas que no tenían vinculación con el conflicto político.
La ofensiva comenzó poco después del mediodía. Aviones de combate despegados desde bases cercanas sobrevolaron el centro porteño y descargaron su poder de fuego sobre la Casa de Gobierno, la sede de la Confederación General del Trabajo (CGT) y las inmediaciones de la Plaza de Mayo. El objetivo era asesinar al presidente Perón, quien se encontraba en la Casa Rosada. Sin embargo, el mandatario logró refugiarse a tiempo en un sector subterráneo y sobrevivió al ataque.
La Plaza estaba colmada de transeúntes, empleados públicos y militantes peronistas convocados a una manifestación en defensa del gobierno. Los bombardeos, realizados sin previo aviso, impactaron en edificios civiles, calles y colectivos, provocando una masacre indiscriminada. Una de las imágenes más recordadas es la de un colectivo carbonizado sobre la calle Rivadavia, símbolo del horror vivido ese día.
El levantamiento militar fracasó en su intento de golpe inmediato. Los insurrectos no lograron tomar el poder, y la resistencia del Ejército y la movilización de sectores populares mantuvieron a Perón en el gobierno por algunos meses más. Sin embargo, el bombardeo de junio anticipó el desenlace que se concretaría tres meses después, el 16 de septiembre, con el golpe de Estado que derrocó definitivamente al líder justicialista y dio inicio a una dictadura militar autodenominada “Revolución Libertadora”.
A diferencia de otros hechos violentos de la historia argentina, el bombardeo a Plaza de Mayo no ha sido suficientemente abordado en el discurso público ni en los manuales escolares. No obstante, en las últimas décadas, el tema ha comenzado a ocupar un lugar en la memoria colectiva gracias al trabajo de investigadores, periodistas y familiares de las víctimas.
A 70 años de aquella jornada sangrienta, la Argentina atraviesa un presente marcado por profundas tensiones políticas, sociales y económicas. El debate sobre el rol de las Fuerzas Armadas, la legitimidad de la protesta social y la necesidad de preservar la convivencia democrática sigue vigente. En un país donde las heridas del pasado aún laten, hechos como el bombardeo del 16 de junio de 1955 recuerdan la fragilidad de las instituciones cuando se impone la violencia sobre el diálogo. La memoria de aquel ataque no es solo un acto de justicia histórica, sino también una advertencia sobre los riesgos de la intolerancia y la ruptura del orden constitucional.