2019-07-04

Con espíritu solidario

Una artesana teje gorritos de lana para los niños más necesitados

Mireya nació un 9 de mayo en Chile. Su madre murió en el parto y fue criada por una tía en Chipolletti (Río Negro). “A los 9 años mi tía me llevó a Chile para que mi padre me registrara porque no tenía nada. Ahí la conocí a mi abuela, que era mapuche. La edad de mi documento no es real”, contó.

Hace 23 años se instaló en la Villa de Merlo. “Era artesana y vendía en el Mirador del Sol. Los fríos contribuyeron a esta enfermedad pulmonar obstructiva, por las neumonías dé los inviernos. Hace 7años qué estoy conectada a una máquina para seguir viviendo y para salir uso oxígeno en una mochila. Me cuesta mucho respirar”, dijo.

“Empecé a tejer gorritos para los niños más necesitados porque acá siento el frío y pensé en ellos. Empecé a desarmar cosas tejidas y ahora compré unos ovillos de lana y sigo tejiendo. Esto le da sentido a mí vida de abuela”, aseguró. Teje todos los días y junta bolsas de gorros que luego dona a los chicos.

“Ésta enfermedad me puso en contacto con mi ser espiritual. Empecé a leer e instruirme al respecto y fueron apareciendo Las runas, el i-ching y otras herramientas. La soledad ayuda a descubrir los dones que todos tenemos, pero que están dormidos porque no tenemos tiempo para ver lo que realmente somos… espíritus con un cuerpo para vivir ésta experiencia humana. Y así evolucionar. Estoy agradecida a la enfermedad porque me permite hacer lo realmente vale la pena vivir”, expresó Mireya.

Adriana, una vecina le hizo los trámites para poder tener una pensión de adulto mayor y con eso sustentarse. “Estoy muy agradecida”, no deja de repetir Ramona. “Empecé a buscar la forma de encontrarle un sentido más espiritual a la vida”, cerró.

  

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