San Luis: sojeros deberán plantar 6 millones de árboles para mitigar los efectos de un Río Nuevo
Medio ambiente

San Luis: sojeros deberán plantar 6 millones de árboles para mitigar los efectos de un Río Nuevo

Se trata de un curso de agua que surgió de la nada hace unos diez años en el oeste provincial, donde destruyó tramos de las rutas nacionales 8 y 7, caminos vecinales, además de sembradíos próximos a Villa Mercedes.
20/03/2016
Productores sojeros de San Luis deberán plantar en cinco años más de 6 millones de árboles para mitigar la aparición del Río Nuevo, un curso de agua que surgió de la nada hace unos diez años en el oeste provincial, donde destruyó tramos de las rutas nacionales 8 y 7, caminos vecinales, además de sembradíos próximos a Villa Mercedes, a 100 kilómetros de la capital de la provincia.

El fenómeno, que se expande año tras año en la Cuenca del Morro, llevó al gobierno de San Luis a declarar la emergencia ambiental en la zona, que incluye la obligación para los productores de soja de forestar el cinco por ciento de sus campos y de realizar una segunda plantación en el año.

Las autoridades calculan que serán plantados un total de 6.125.000 árboles, a razón de 1.225.000 por año y proponen que sean de las especias de mayor consumo de agua, como sauces, álamos, eucaliptus, acacias, algarrobos y aguaribay.

Estudios de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) y organismos científicos apuntan a la conclusión de que el origen de la formación del río y el arrastre de sedimentos que efectúa se debe a la recarga y saturación de las napas por el menor consumo de agua de lluvia en las regiones deforestadas para ampliar la producción de soja.

El propio gobernador Alberto Rodríguez Saá anticipó esta semana en conferencia de prensa que anunciará la declaración de la emergencia ambiental en la Cuenca del Morro en su discurso a la legislatura provincial para inaugurar el período ordinario de sesiones, el próximo 1 de abril.

“Vamos a hacer cumplir enormemente la Ley de Uso de Suelos”, sostuvo el gobernador puntano, quien explicó que las medidas en preparación responden a un proyecto elaborado por el Ministerio provincial de Medio Ambiente, Campo y Producción en conjunto con científicos del Conicet y el INTA, entre otros organismos científicos y técnicos.

Acompañado por el ministro del área, Cristian Moleker; el rector de la UNSL, Félix Nieto Quintas, y el investigador del Conicet Esteban Jobbagy, Rodríguez Saa explicó que la zona afectada es un polígono irregular de alrededor 1200 kilómetros cuadros, lo que equivale al 2% del territorio provincial.

El mandatario provincial dijo que se trata de “una gran extensión que está sufriendo el problema: Villa Mercedes debe preocuparse por el problema, al igual que los productores y los dueños de los campos que están dentro de ese sector”.

“Vamos a afectar a categorías de mayor corrección la totalidad de los bosques nativos existentes de la zona de la cuenca del Morro y su área de influencia que abarca una superficie de 4720 hectáreas”, precisó.

"Vamos a declarar prontamente una emergencia ambiental desde Villa Mercedes hasta El Morro, y vamos a colocarla en categoría amarilla que significa que no se puede cortar ningún árbol, salvo que sea para realizar un trabajo para solucionar el problema”, sostuvo.

Puntualizó que se exigirá la presentación de planes de manejo de suelos desarrollados por profesionales en la materia, en el marco de la Ley de Suelos de la provincia y de acuerdo a las características topográficas del terreno, con el fin de la búsqueda de buenas prácticas agrícolas para que la producción incorpore la visión de sustentabilidad.

“Vamos a hacer que se cumpla con la Ley de Suelos. Donde haya posibilidades de erosión se trabajará con curvas de nivel. Además, vamos a exigir que los productores que planten soja hagan una segunda plantación en la próxima estación”, explicó. “Vamos a aplicar una regla en la Cuenca del Morro, en un rectángulo Villa Mercedes-Justo Daract; donde el que rompe paga”, dijo Rodríguez Saá.

Por su parte, Jobbagy, ingeniero agrónomo de la Universidad de Buenos Aires, aseguró que lo que ocurre en la Cuenca del Morro “no es un proceso de erosión típica: consta de agua, sedimentos y sales y el desafío del trabajo está en entender, proyectar y manejar el paisaje”.

El experto atribuyó el problema “a cómo se usa ese territorio y al cambio constante del clima”. En su opinión, “hay que realizar un proceso de adaptación, mitigación, y se deben realizar obras flexibles y rápidas por parte del Estado”.
 
Fuente: Telám
 
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